Los secretos del sueño, ¿en el pelo?

Comprender el reloj biológico y el sueño de una persona podría ser tan fácil como estudiar un mechón de su pelo. Según una investigación, recogida en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y Livescience, los folículos pilosos registran la actividad de unos genes (genes CLOCK) que influyen en el momento en el que nos quedamos dormidos y en el que nos despertamos. Este hallazgo podría suponer un avance para comprender mejor los trastornos del sueño, algunos sin cura hoy en día.

Nuestros ciclos de sueño están controlados, en gran parte, por los llamados 'genes CLOCK', los cuales varían su actividad durante el día, marcando el ritmo de nuestro reloj biológico, el cual impulsa nuestros ciclos circadianos (que nos dictan cuándo despertar y cuándo dormir).

El descubrimiento de estos genes tuvo lugar hace una década dentro de investigaciones sobre los tiempos de sueño y vigilia establecidos por el ciclo circadiano, pero su estudio había dado resultados escasos y poco fiables hasta que el equipo de Makoto Akashi, de la Universidad de Yamaguchi, en Japón, extrajo estos genes de folículos pilosos y logró aislarlos de forma que pudo trabajar de forma independiente con ellos.

Bastó con 10 pelos de la cabeza de una persona para obtener información sobre estos genes. A un grupo de personas se les obligó a cambiar sus hábitos de sueño en aproximadamente 4 horas durante tres semanas. Comprobaron que los genes que influyen en los patrones de sueño habían modificado su conducta en 2 horas, un desajuste que puede explicar fenómenos como el 'jet lag' o la fatiga pese a que aunque se duerma mucho tiempo, se haga a deshoras.

Más grave resultó cuando los investigadores comprobaron que en trabajadores que habían modificado sus turnos hasta en siete horas, la actividad de sus genes apenas había cambiado en dos horas. "Esto significa vivir en un 'jet lag' constante, lo que puede desembocar en graves problemas cardíacos y cerebrovasculares", afirmó Akashi.

Miles de evacuados tras la primera erupción en 400 años de un volcán indonesio

Las autoridades de Indonesia mantienen el estado de alerta tras la erupción, la primera en 400 años, del volcán Monte Sinabung, al norte de la isla de Sumatra, que ha provocado la muerte de dos personas y ha obligado a evacuar a 12.000 residentes, según fuentes oficiales. La Policía local aseguró a la agencia estatal Antara que dos aldeanos murieron durante la evacuación a causa de un ataque al corazón.

El volcán Sinabung, de 2.451 metros de altitud, entró en erupción hacia la medianoche, lanzando al aire ceniza y humo hasta 1,5 kilómetros de altura, y arrojando lava por su cráter, indicó el centro de Vulcanología.

Dos aldeanos murieron durante la evacuación a causa de un ataque al corazón

La oficina de Protección Civil envío a la zona del volcán, situado a unos 1.300 kilómetros al noroeste de Yakarta, docenas de camiones, autocares y ambulancias, para evacuar a los residentes de 17 aldeas situadas en la ladera de la montaña que fueron realojados en edificios gubernamentales o centros religiosos de poblaciones cercanas.

El Ministerio de Sanidad distribuyó 7.000 máscaras entre los evacuados, según dijo el portavoz la Agencia Nacional para la Gestión de Desastres, Priyadi Kardono. A pesar de que la actividad del Sinabung ha disminuido los expertos mantienen la vigilancia al no disponer de un patrón del comportamiento del volcán cuya última erupción registrada es del año 1600.


"Recomendamos a los residentes que permanezcan en los campos para evacuados hasta que haya nuevas noticias", dijo a la cadena MetroTV el jefe del centro de Vulcanología, Surono, que como muchos indonesios tiene sólo un nombre. La lava del volcán provocó varios incendios que quemaron bosques y campos agrícolas, según dijo Syafii Tarigan, responsable local de la organización no gubernamental Penyelamat Nusantara, a la prensa local.

"Nuestros mercados, casas y carreteras están cubiertas por la ceniza. Una nube de humo, la ceniza y la lava todavía son visibles", dijo Syafii. Indonesia, que se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, un área de gran actividad sísmica y volcánica, alberga más de 400 volcanes, de los que al menos 129 continúan activos y 65 están calificados como peligrosos.

Triangulo de las bermudas - Al descubierto

Conocido por albergar un número de accidentes aéreos y marítimos superior al del resto de los mares, el Triángulo de las Bermudas ha protagonizado numerosos mitos y leyendas que recurren a fenómenos paranormales con el objetivo de explicar sus características. Ideas sobre invasiones alienígenas, portales a otras dimensiones y secuestros perpetrados por piratas han sido postuladas como posibles respuestas al enigma de esta área geográfica. Gran parte de sus accidentes han estado precedidos por fallos en las comunicaciones y han dejado cero restos o testigos para llevar a cabo un análisis.
Investigadores de la Universidad de Monash, en Melbourne, Australia, han tenido éxito al demostrar teóricamente que las desapariciones súbitas de barcos y aviones pueden deberse a la presencia de enormes asientos de hidratos de metano en el fondo del Triángulo de las Bermudas.
La presencia de estos químicos genera repentinas explosiones de gas que forman inmensas burbujas. Al alcanzar la superficie del agua, estas burbujas impiden que cualquier cosa encima de ellas flote. Esto es debido a la diferencia de densidades entre una burbuja de gas y el agua. De llegar a la altura adecuada, estas bolsas de aire son capaces de, incluso, absorber aviones.
Las simulaciones realizadas en torno a esta teoría han demostrado que es totalmente viable. De hecho, las concentraciones de metano en el área de las Bermudas son superiores al resto del mundo.
Conducidas por los profesores Joseph Monaghan y David May, las investigaciones han arrojado una explicación contundente al misterio del Triángulo de las Bermudas. Sus trabajos están publicados en la revista académica American Journal of Physics.

fuente: akielacosa.tk

EEUU concentra esfuerzos en medio ambiente y pesca tras sellar el pozo de BP

El éxito de la operación de sellado del pozo averiado de BP en el Golfo de México ha intensificado los interrogantes sobre lo que aún queda por hacer para limpiar el mayor desastre ecológico de la historia de EE.UU. y controlar sus efectos sobre el medio ambiente, la pesca y el turismo.

El logro alcanzado el jueves, cuando se taponó con cemento la cabeza del manantial tras una inyección de lodo que empujó el petróleo hacia su lugar original, deberá complementarse a partir del 15 de agosto con el sellado de la parte inferior del depósito, para lo que BP está construyendo un pozo auxiliar.

Sin embargo, tanto el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, como el almirante retirado Thad Allen, que coordina la respuesta al vertido por parte del Gobierno, han coincidido en señalar que la lucha por contener el derrame "finalmente está llegando a su fin".

La sensación de que la fuga del pozo subterráneo está controlada y permanentemente monitorizada por equipos de expertos ha trasladado el foco de preocupación hacia los afectados por la catástrofe, desde quienes piden compensaciones económicas a los kilómetros de costa y los cientos de especies de vida salvaje contaminados.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por su sigla en inglés) descartó ayer que el consumo de pescado o marisco del Golfo de México, que concentra el 20 por ciento de la producción nacional de frutos del mar, pueda suponer un peligro para la salud humana.
Según la agencia, los dispersantes químicos utilizados para disolver el crudo no tienden a acumularse en los tejidos de los peces y moluscos, por lo que el marisco no retendrá las sustancias "incluso si las absorbe mediante las branquias u otros medios".

Los datos del informe de la FDA proceden del análisis del marisco en Alabama, una de las principales regiones productoras, que mantiene una veda a la pesca como consecuencia del derrame.
De los cinco estados afectados por la catástrofe, sólo Luisiana y Misisipi han levantado las prohibiciones de faena, y alrededor de un cuarto de las aguas del Golfo (unos 150.000 kilómetros cuadrados) siguen cerradas a la pesca comercial.

A quince días de que comience la temporada de gamba, uno de los productos más lucrativos del área, las presiones de la industria pesquera han desatado una carrera por lograr métodos que permitan analizar más rápidamente el nivel de toxicidad de los peces.
Mientras, muchos pescadores subrayan sus dudas de que el pescado de la zona sea realmente seguro para el consumo humano.

"La vida marina está tratando de escapar del agua. Las tortugas tienen la cabeza fuera del agua constantemente. Nunca habíamos visto algo así", asegura Mark Stewart, un pescador de Misisipi, a la cadena local WLOX.
Según los datos del Gobierno, el vertido de crudo ha causado la muerte a 3.606 pájaros, 508 tortugas marinas en peligro de extinción y 67 mamíferos marinos.

Las tortugas son una de las especies más amenazadas por los restos del crudo, mientras que las gambas no han mostrado señales de toxicidad y los pájaros, cuyas alas teñidas de negro se han convertido en la imagen del vertido, están en general en buena forma, según los científicos que trabajan en la zona.
De acuerdo con un informe científico presentado por el Gobierno esta semana, un 74 por ciento del total de crudo liberado al océano se ha recogido, quemado, evaporado o descompuesto por procesos naturales, y lo realmente preocupante es el petróleo que flota de manera residual en pequeñas partículas.

No obstante, el contraalmirante de la Guardia Costera Paul Zukunft, coordinador de la respuesta del Gobierno sobre el terreno, advirtió ayer que es posible que las bolas de alquitrán sigan llegando a la costa "durante años".
Zukunft aseguró que la Guardia Costera apenas está viendo petróleo en la superficie, pero que "eso no significa" que se asuma que no existe.

Otro de los grandes retos, la reactivación de la debilitada industria turística, ha recibido el apoyo de la familia Obama, que pasará el fin de semana del 14 y 15 de agosto en las costas de Florida para reforzar la campaña que trata de convencer a los estadounidenses de que las playas del Golfo de México están limpias.
La última asignatura pendiente, la de la compensación a los afectados, es asunto de BP, que ha pagado 303 millones de dólares en demandas de más de 40.000 individuos y negocios.

Varios heridos y cuatro desaparecidos en erupción de volcán en Indonesia

Varias personas resultaron heridas y cuatro aldeanos han sido dados por desaparecidos después de que el volcán Karangetang, uno de los más activos de Indonesia, entrase ayer en erupción, informaron fuentes policiales.
Ríos de lava y gases aparecieron por la ladera de la montaña, mientras del cráter manaban piedras y humo, según la radio indonesia.

Surono, oficial del departamento de desastres, indicó que las cuatro personas desaparecidas y los heridos, algunos de graves, son residentes en las faldas del volcán.
El funcionario añadió que la erupción fue inesperada y no hubo tiempo para preparar evacuaciones.

El Karangetang se levanta a 1.784 metros sobre el nivel del mar en la isla de Siau, que pertenece al grupo de las Célebes, en el norte de Indonesia.
La última vez que entró en erupción fue en julio de 2006 y cerca de 4.000 personas, de cuatro aldeas, fueron evacuadas. 

Un iceberg gigante se desprendió de un glaciar

Un iceberg gigante con una talla cuatro veces superior a la superficie de la isla de Manhattan se desprendió de un glaciar del noroeste de Groenlandia, anunció un investigador de la Universidad de Delaware (EEUU).

El profesor Andreas Muenchow precisó en un comunicado hecho público el viernes que la última vez que se había desprendido un iceberg tan grande del Ártico se remontaba a 1962.

Las investigaciones se centran en la región de Nares Strait, situada entre el noreste de Canadá y el noroeste de Groenlandia, a mil kilómetros al sur del Polo Norte.

Muenchow explicó que el agua contenida en el iceberg podría "satisfacer todas las necesidades de agua potable de Estados Unidos por 120 días".

Imágenes de satélite de la zona muestran que el glaciar Petermann perdió cerca de un cuarto de sus 70 kilómetros de largo.

El iceberg, calificado de "isla de hielo", podría atravesar las costas canadienses y alcanzar el Atlántico en los próximos dos años, afirmó el investigador.